Comprender tu momento
Evaluamos tus dificultades, tu contexto y tu historia. Acordamos objetivos y resolvemos tus dudas.
Un enfoque integrativo que adapta las herramientas a tus necesidades. Tu historia importa. Tu ritmo también.
No hay una única herramienta para todas las personas. Elegimos juntas qué trabajar y revisamos el proceso para que tenga sentido para ti.
Un abordaje dirigido al trabajo con experiencias difíciles que siguen influyendo en cómo te sientes en el presente. Exploramos los recuerdos, las emociones, las sensaciones corporales y las creencias que aparecen asociados a esas experiencias.
El proceso comienza con una valoración y la construcción de recursos de seguridad y regulación. Cuando resulta adecuado, se incorpora el reprocesamiento mediante estimulación bilateral, siempre adaptado a tu situación y a tu ritmo.
No se trata de forzarte a revivir lo ocurrido. Antes de abordar experiencias difíciles, dedicamos el tiempo necesario a preparar el trabajo y acordar cómo acompañarte.
A veces puedes sentir que una parte de ti quiere cambiar, mientras otra necesita controlar, evitar o protegerse. El trabajo con partes permite acercarnos a estas experiencias internas con curiosidad, en lugar de juzgarlas o luchar contra ellas.
Exploramos qué función cumplen la parte exigente, la crítica o la que se siente vulnerable, qué temen y qué necesitan. También observamos cómo se relacionan con la comida, el cuerpo y tus vínculos.
El objetivo es desarrollar una relación interna más comprensiva y ampliar tus posibilidades de respuesta, respetando las estrategias que en algún momento te ayudaron a sostenerte.
Trabajamos en identificar y poner nombre a lo que sientes, comprender en qué situaciones aparece y reconocer cómo se expresa en el cuerpo. Todas estas señales nos ayudan a explorar tus necesidades.
Buscamos herramientas de regulación adaptadas a ti: reconocer señales de sobrecarga, hacer pausas, expresar necesidades, pedir apoyo y encontrar formas de acompañar el malestar.
La intención no es eliminar las emociones, sino aprender a relacionarte con ellas sin depender únicamente del control, la evitación o la desconexión.
Exploramos cómo se relacionan tus pensamientos, emociones y conductas en situaciones concretas. Nos interesa comprender tanto lo que desencadena el malestar como los patrones que contribuyen a mantenerlo.
Podemos trabajar con interpretaciones automáticas, autocrítica, normas rígidas sobre la alimentación o creencias que vinculan tu valor con el cuerpo, el rendimiento o la aprobación de otras personas.
Acordamos objetivos y pasos prácticos para ensayar respuestas más flexibles en tu vida cotidiana, revisando juntas las dificultades y los cambios que vas observando.
Las experiencias en nuestras relaciones pueden influir en cómo confiamos, pedimos ayuda, ponemos límites o expresamos lo que necesitamos. En terapia exploramos tu historia vincular y cómo se refleja en el presente.
Prestamos atención a patrones como el miedo al rechazo, la necesidad de agradar, la dificultad para apoyarte en otras personas o la tendencia a exigirte para sentirte suficiente.
Trabajamos en reconocer tus necesidades, cuidar tus límites y construir formas de relacionarte con mayor seguridad, tanto contigo misma como con los demás.
Evaluamos tus dificultades, tu contexto y tu historia. Acordamos objetivos y resolvemos tus dudas.
Psicoeducación, regulación emocional, análisis de patrones y trabajo corporal y con partes, según tus necesidades.
Revisamos avances, reforzamos tu autonomía y trabajamos estrategias para sostener los cambios y afrontar posibles dificultades.
Cuando los objetivos acordados se han alcanzado y cuentas con recursos para continuar, preparamos juntas el cierre. Revisamos lo aprendido y valoramos si necesitas sesiones de seguimiento.
Restricción, reglas rígidas, culpa y dificultades en la relación con la comida.
Comparación, rechazo corporal y preocupación por la apariencia.
Autocrítica, autoexigencia y valor personal más allá del cuerpo y el rendimiento.
Reconocer lo que sientes y desarrollar recursos para acompañar el malestar.
Confianza, necesidades, límites y formas de relacionarte.
Experiencias de rechazo, críticas o vínculos difíciles que siguen influyendo en el presente.
Atención más personalizada, teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias de cada persona.
Un espacio pensado para resolver inquietudes y aportar claridad durante el proceso.
Un enfoque basado en la cercanía, la orientación y el acompañamiento.
Explicaciones claras y adaptadas, favoreciendo una mejor comprensión y una mayor seguridad a la hora de avanzar.
Trabajo profundo y gradual, priorizando la regulación antes de abordar experiencias difíciles.
La sesión de valoración es un espacio para conocernos, resolver tus dudas y explorar cómo puedo acompañarte.
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